"El problema": un bastón para crecer

¿Cuáles son las reacciones que tenemos frente a la gestión de un problema dentro de una organización? Si un CEO respondiera esta pregunta quizá en alguna de sus respuestas estaría contemplada la de buscar un profesional especializado para resolverlo, sumar más gente a la organización, y no sería una decisión arbitraría, por el contrario, este es, actualmente el propósito de diferentes modelos de servicios; profesionales y empresas dedicadas a la consultoría en el mercado; un estudio super especializado de una problemática común.

Pensemos en la experiencia de las organizaciones que trabajan con fenómenos sociales y/o comunitarios, ¿cómo actúan frente a la gestión de un problema? las soluciones podrían variar altamente; en el sentido de identificar el problema, determinar unas causas, reconocer a quienes envuelve la problemática, búsqueda de diferentes soluciones y elegir la que mejor se adapte, finalmente implementar y medir la eficacia. Un modelo estructurado y funcional para gestionar un problema, que su implementación tendrá costes en el factor tiempo.


El paradigma del trabajo ha estado mutando a lo largo de los últimos 30 años, y ese movimiento ha permitido que surjan focos de interés que antes permanecían, quizás vedados. Pensar en marcos de habilidades humanas para mejorar la adaptación a entornos laborales, procesos de desarrollo integral dentro de las organizaciones, combinar, contrastar y adoptar tópicos de otras ciencias para entender, en este caso dinámicas sociales, están siendo narrativas necesarias dentro del nuevo paradigma de trabajo, es como el caso de la adaptación del concepto resiliencia, que antes del siglo XXI se entendía desde la física y la química como “una capacidad de cualquier material para recuperar su forma inicial después que eran sometidos a una fuerza que los deforma” y que luego investigadores sociólogos, psicólogos y otras ciencias sociales lo adaptan para pensar y actuar frente a problemáticas sociales, muchas asociadas a la violencia o el conflicto. Evidenciando una vez más la interdisciplinariedad de todas las ciencias que indirectamente aporta a la disminución de las brechas del conocimiento.


En este sentido como empresa consultora, hemos encontrado un bastón en un marco de trabajo muy utilizado en grupos de desarrollo de nuevas tecnologías y software, la metodología SCRUM un recurso reconocido por gestionar varios equipos, detectar posibles focos de problema y obtener soluciones.


Desde el marco del agilismo la metodología SCRUM la adaptamos a nuestras necesidades y aplicarla a proyectos donde podemos observar el avance cotidiano e identificar focos de atención e intervenir. Podemos decir que es una herramienta que permite a las organizaciones desarrollar entregables de valor y sostenibles en el tiempo.

Ahora, es necesario comprender que el agilísmo tiene aspectos indispensables para un proceso transparente y con buenos resultados, aquí algunos de los que usamos.

Equipos de trabajo: son las personas que participan en cada proyecto y hacen posibles los entregables.

Manifiesto ágil: es una declaración de valores y principios.

Individuos / procesos: es la dinámica de cada persona la que permite llevar nuestros logros al final.

Incremento de valor/documentación: como interactuar con el cliente como le ayudamos a construir y a transformar lo que tiene y lo que quiere.

· Valor del producto (informes, presentaciones, documentación)

· Que nos vean como agente cocreador

Cooperación con el cliente/ negociación contractual: dar más de los estipulado como proceso orgánico para que la organización crezca en proyecto.

Capacidad de responder al cambio/seguir un plan establecido: adaptarnos a la realidad del proyecto según un esquema de prioridades y verlos como retos de crecimiento – como puedo mejorar sin generar ansiedad a lo desconocido.

Dentro del marco del agilismo tomamos los puntos que se han adaptado mejor a nuestra realidad y a la de nuestros proyectos, a continuación algunas de nuestras experiencias diarias; comunicar nuestros avances, comunicar nuestros bloqueantes, consciencia previsible de nuestro proceso, capacidad para medir nuestro tiempo y el de actividades que se vuelven transversales, espacios de reflexión y construcción como equipo.


Escrito por Laura Arboleda - Analista de impacto

Revisado por Carolina Rivas - Analista de impacto

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